martes, 24 de noviembre de 2009

Un Niño, Un Padre, Una Abuela y Yo
Una Lágrima que No Tardo en Caer

Hoy saliendo del trabajo, me dirigí a casa. Llegando a ella, escuchaba el llanto fuerte de un niño, era mi sobrino, a penas pase por la puerta de entrada el pequeño vino corriendo a mí, me abrazo y se colgo en mi hombro. Estaba asustado, mi madre colérica gritaba dentro de la casa, y me decía lo molesta que estaba con mi hermano porque se fue dejando al niño sucio del pañal, eso me hizo entender porque la molestia de mi madre, es claro que de ella no es la responsabilidad de cuidar a mi sobrino sino únicamente de mi hermano y su mujer.

Deje al niño tranquilo, y fui a mi cuarto a cambiarme. De pronto nuevamente escuche los gritos de mi madre, y estaban dirigidos al pequeño, me apresuré y salí del cuarto en eso escuche un golpe, era mi madre que le había golpeado al niño, le dije que lo soltará y se vaya a descanzar, levante la voz fuerte y dije: "El no tiene la culpa de nada". En ese momento tome al pequeño entre mis brazos, le cambie el pañal, y lo abrazé pidiéndole perdón por todo lo que esta viviendo, él me miro con una mirada débil y tranquila de sentirse seguro, y lentamente cerro sus ojos quedandose dormido entre mis brazos. Lo Acoste en la cuna, me quede observandolo y de pronto sentí pena por él, y las lágrimas no tardaron en llegar e invadir el cuarto de más llanto y ahora del mío. No quiero imaginar las cosas que pasaran cuando no estoy yo ahí.

Cuando llegó mi hermano a casa, lo primero que hizo fué discutir con mi madre, él defendiendo su irresponsabilidad, exclamando que nadie quiere a su familia, amenazando con irse lejos de nosotros, y mi madre muda, estresada y cansada llorando en su cuarto, no pude soportar ese momento y sali de ese lugar.

Nunca he vivido en carne propia el desamor a un hijo no deseado. No hay escusa para levantarle la mano a un niño que sólo llora porque quiere agua o porque quiere que le cambién el pañal. No hay escusa que un padre le grite "Lárgate", "No te quiero ver", "No jodas", "Que Mierda haces", "Cállate Carajo", y todas las cosas que he llegado escuchar de un Padre que me averguenza, de un Padre cobarde, de un Padre que no se merece tener la bendición de ser Padre.

eagoz

jueves, 3 de septiembre de 2009

¿Quién se esconde en mí?
Imagen o Mentira

Todas las personas nos esforzamos en crear una imagen de nosotros mismos para los demás, ya sea una imagen verdadera o falsa. Los hijos que quieren dar una imagen de buenos chicos, los mismos padres que quieren dar una imagen de buenos padres, los hermanos, los profesores, los amigos, Todos nos esfuerzamos en darnos la mejor imagen de nosotros mismos.

Desde niños empezamos en está ardua tarea de construir nuestra "Imagen" para los otros. Sino observemos a cualquier niño, puede ser tu hermano menor, o el amigo de tu hermano menor, tu alumno o tu hijo. En algún momento hemos escuchado sus conversaciones, y en ellas hemos encontrado oraciones muy similares a éstas: "Yo hago mis tareas sólo", "Yo tengo una casa más grande que la tuya", "Yo no fui, fue ella", "Mi mamá conoce al presidente" o una usada por la mayoría de estos pequeños "Yo nunca digo mentiras". Naturalmente no podemos juzgar a los niños por ello, ya que actuan con inocencia, pero si podemos identificar que muchas veces son los padres quienes los inician en esta carrera de construir una imagen a través de la mentira, sino acuerdense que les decían a sus hijos cuando tocaba la puerta el cobrador: "Pregunta quién es, y si me buscan a mí, di que no estoy".

En la adolescencia, que es la etapa de crisis, en donde el chico o la chica carecen de tantas cosas sobre todo de afecto, es aquí donde con más frecuencia se construyen imagenes cada vez más extravagantes y superficiales. La vanidad, un aspecto natural en la adolecencia, se convierte en el arma de batalla, para ocultar una realidad que no quieren dar a conocer. Observemos a estos chicos y chicas que cada vez andan más despados del cuerpo, llamando la atención con actos no tan morales, mientiendo constantemente, buscando ser el más popular del salón, etc. A éstos tampoco podemos juzgarlos, y nuevamente recurrimos a los padres: ¿Qué esta pasando? ¿Por qué nuestros hijos llegan a éstas situaciones? ¿Cómo los estamos acogiendo? ¿Acaso no sabemos qué les esta pasando, siendo nosotros sus padres, quienes andamos más tiempo con elllos?.

Y que hay de los adultos, quienes mentimos con más frecuencia, quienes creemos ser tan perfectos pero terminamos educando mal a generaciones que terminan convirtiendose en bandalos, en profesionales corruptos, en personas sin moral. ¿A dónde estamos llevando a nuestros hijos? ¿Quién los va a ayudar?. Como terminaremos este ciclo de crear falsas imagenes, de mostrarnos como no somos realmente, de ocultarnos ante tanta hipocrecía. Pués nosotros no podremos detenerlo porque ya lo hicimos, quienes podrán detenerlo son ellos, nuestros hijos.

Aún estamos a tiempo de salir de este ciclo. Jóven empieza por ser auténtico y real no te escondas bajo una máscara, no tengas miedo. Padres sepan acoger a sus hijos con amor, y exprésenlo, la comunicación verbal no basta para el adolescente. Seamos buenos ejemplos para los otros y así podremos contribuír en la destrucción de este ciclo de imagenes falsas.

eagoz